"No debemos olvidar en ningún momento –cualesquiera sean las diferencias de apreciación– que las opciones que nos ofrece la vida política argentina son limitadas. No se trata de optar entre el general Perón y el arcángel San Miguel. Se trata de optar entre el general Perón y Federico Pinedo. Todo lo que socava a Perón, fortalece a Pinedo, en cuanto él simboliza un régimen político y económico de oprobio y un modo de pensar ajeno y opuesto al pensamiento del país”. Raul Scalabrini Ortiz

miércoles, 10 de junio de 2009

HAY OJOS DESVELADOS QUE ACECHAN EN LAS SOMBRAS

Los compadres del blog la memoria de fuenteovejuna han rescatado para nosotros varias historias sobre los infaustos sucesos del 56, leáse, sobre el fusilamento de compañeros patriotas a manos de los defensores de la fe y la república. El título de uno de los post me recordó al conmovedor poema "El presidente duerme.." de José Gobelo. Esta poesía relata el pedido realizado desde el portón de la quinta presidencial de Olivos por Susana Ibazeta, esposa del Coronel Ricardo Santiago Ibazeta en la madrugada del 11 de junio de 1956.

Pide hablar con el presidente Aramburu para salvar a su esposo. El Capitán de Navío Francisco Manrique es el encargado de negarle la entrevista diciéndole que “el presidente duerme”. A los pocos minutos el Coronel revolucionario será cobardemente fusilado en Campo de Mayo junto a cinco camaradas.

Ojalá que nunca el que se duerma sea de los nuestros...

EL PRESIDENTE DUERME...

Por José Gobello

La noche yace muda como un ajusticiado,
Más allá del silencio nuevos silencios crecen,
Cien pupilas recelan las sombras de la sombra,
Velan las bayonetas y el presidente duerme.

Muchachos ateridos desbrozan la maleza
Para que sea más duro el lecho de la muerte...
En sábanas de hilo, con piyama de seda
El presidente duerme.

La luna se ha escondido de frío o de vergüenza,
Ya sobre los gatillos los dedos se estremecen,
Una esperanza absurda se aferra a los teléfonos,
Y el presidente duerme.

El llanto se desató frente a las altas botas.
Calle mujer, no sea que el llanto lo despierte.
Sólo vengo a pedirle la vida de mi esposo.
¡El presidente duerme!

Reflectores desgarran el seno de la noche,
El terraplén se aprestó a sostener la muerte,
El pueblo se desveló de angustia y de impotencia
Y el presidente duerme.

De cara hacia la noche sin límites del campo,
Las manos a la espalda, se yerguen los valientes,
Los laureles se asombran en las selvas lejanas
Y el presidente duerme.

Tras de las bocas mudas laten hondos clamores...
con su deber y que ninguno tiemble
De frío ni de miedo!
En una alcoba tibio
El presidente duerme.

Viva la patria! Y luego los dedos temblorosos,
Un sargento que llora, soldados que obedecen,
Veinticuatro balazos horadando el silencio...
Y el presidente duerme.

Acres rosas de sangre florecen en los pechos,
El rocío mitigó las heridas aleves,
Seis hombres caen de bruces sobre la tierra helada
Y el presidente duerme.

¡Silencio! ¡Que ninguno levante una protesta!
¡Que cese todo llanto! ¡Que nadie se lamente!
Un silencio compacto se adueñó de la noche.
Y el presidente duerme.

Oh, callan, callan todos! Callan los camaradas...
Callan los estadistas, los prelados, los jueces...
El Pueblo ensangrentado se tragó las palabras
Y el presidente duerme.

El Pueblo yace mudo como un ajusticiado,
Pero, bajo el silencio, nuevos rencores crecen.
Hay ojos desvelados que acechan en la sombra
Y el presidente duerme.


1 se arrimaron al fogón:

Linearoja 11 de junio de 2009, 0:45  

"Fumando un puro me cago en Aramburu
y si se enojan, también me cago en Rojas
y si se siguen enojando
me cago en los comandos
de la fusiladora"
Saludos
\P/

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