martes, 15 de septiembre de 2009
Binner, te llaman los chiquitines de Libres del Sur, eh... quiero decir, tus socios políticos, eh!
Santa Fé | Medios y Comunicación | 15 de septiembre de 2009
Gabriela Sosa: "Ahora sí, hay que aprobar una nueva Ley de Servicios Audiovisuales"
En el día de ayer, la Presidenta anunció que se modificaría el proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual para impedir que las empresas de telefonía ingresen al mercado de la radiodifusión, evitando así que se creara un nuevo monopolio mediático y salvando las críticas más duras por parte de los detractores de este proyecto.
Asimismo, abrió la posibilidad de revisar la composición de la autoridad de aplicación de la nueva Ley, con lo que la gran mayoría de las condiciones que propusimos los sectores progresistas para la aprobación del proyecto estarían contempladas a la hora del tratamiento en el Congreso.
En estas nuevas condiciones, y como integrantes del Frente Progresista Cívico y Social, esperamos que el voto de legisladores y legisladoras progresistas, en particular del Partido Socialista, que representan a la ciudadanía de nuestra Provincia, sea favorable a la promulgación de una Ley de la Democracia, que promueva la diversidad de voces y la consolidación de la participación ciudadana a través del espectro mediático.
No quedan excusas para quienes creemos que los monopolios socavan la calidad de la democracia para seguir dilatando el tratamiento y aprobación de este proyecto de ley, que fue generado por cientos de organizaciones sociales y discutido por miles de personas en foros realizados en todo el país. Seguramente habrán puntos perfectibles en este proyecto, pero creemos que podrán debatirse en el futuro
Es una deuda de la democracia reemplazar el decreto-ley de la dictadura, y es un hito histórico que sea reemplazada por una norma con tamaña legitimidad basada en la pluralidad de espacios que la apoyan. Los sectores progresistas tenemos que asumir el deber histórico de representar esos intereses, frente a los de las empresas de comunicación.
Gabriela Sosa
Movimiento Libres del Sur - Santa Fe
Y?, que te parece Hermes?, te quedó clara la opinión de tus chiquitines de.... eh, quiero decir de los estratégicos socios políticos de tu frente propropropropropropropro....progresista cívico, social, planificador, viaticador y chantapatapúfico que se eleva sobre las cabecitas negras de los pobres santafesinos, esos mismos que durante 24 años no se dieron cuenta que votaban a un proyecto conservador, retrógrado y corruto!.
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Fútbol, fútbol, fútbol, fútbol, fútbol, fútbol, fútbol, fútbol....

Ya sé que no soy tan buen jugador como Carrasco, que además de ser un wing izquierdo sensacional, no para de hablar nunca de fútbol. El otro día pasé por su oficina y pude apreciar los posters de futbolistas, las banderas de su club, los banderines del clásico rival pinchados finamente con alfileres. Es un auténtico fanático, de esos que sueñan con morirse para que los tapen con su trapo preferido y de los que pueden enumerar el equipo completo que jugó en nacional del 72, incluyendo el cuerpo técnico. Realmente impresionante, por eso trato de no sacarle el tema nunca, porque se pone real, pero realmente denso. Además de ser un futbolero nato, el tipo sostiene que atecé debería dedicarse solamente a la transmisión del fútbol, porque es la única manera de combatir al monopolio antipopular, arriesgando la temeraria opinión de que deberían echar a todos los empleados y dejar sólo los que trabajan en los camiones de exteriores para trasmitir fútbol.
A mi me parece, ya te imaginarás, francamente exagerado, creo que habría de dejar aunque sea el programa de Farinello, siempre y cuando a esa hora no haya algún partido interesante en el metropolitano de Tokyo, claro. Pero creo que el tipo tiene buenos contactos en Buenos Aires y los está convenciendo de a poco y sinó fijate, pensé que estarían transmitiendo la sesión de las comisiones por el asuntito ese de la ley de medios y, en cambio, están pasando el match entre el FCZ y el RM. Notable, no?
lunes, 14 de septiembre de 2009
Lectura recomendada

Oído en el pasillo: "Esta hija de puta nos cambió la jugada de nuevo, ahora vamos a tener que leer toda la ley, pero que hija de puta"
Primeras nociones de política.
Transcribo lo más fielmente posible un diálogo con mi hija Martina (2 años y 10 meses), mientras caminábamos ésta tarde por los pasillos vacíos de la Casa de Gobierno de Entre Ríos.
- Martina, qué es éste lugar?
- Es un castillo enooooorme!
- Y vive alguna princesa aquí?
- No papá, aquí vive un dragón.
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domingo, 13 de septiembre de 2009
El día que fuí a La Moneda.
La primera impresión, después de dejar atrás la conmoción de la montaña, fue arenosa, ocre y triste. A medida que el colectivo se acercaba a Santiago desaparecía el encanto de los pequeños valles y sus torrentes refrescantes y se extendía una monotonía de viñedos y acequias rodeadas por alambradas de puas. Era un día brillante de marzo, con un sol luminoso que nos había dejado ver por un rato el Aconcagua en toda su petrea imponencia, el mismo que ahora atenuaba su ardor en el algodonoso smog que cubre la capital. Yo tenía que seguir rumbo a sur, mi viaje debía terminar en Valdivia, con una escala en Concepción. Pero a los 19 años, o sea 20 años atrás, no me preocupaba el horario del colectivo o del tren y me daba exactamente lo mismo viajar ese día o una semana después. Yo estaba en Santiago y sentía que antes de seguir el viaje, debía cumplir con un rito. La vieja terminal de ómnibus de Santiago estaba sobre la Av. Libertador Bernardo O´higgins, también llamada "La Alameda". Advertido de ciertos personajes que encontraría con frecuencia en mis viajes, tuve cuidado de bajar del colectivo rápidamente, buscar mi mochila y ejerciendo la sordera del extranjero huí de los andenes, seguido de un par de insistentes vendedores de pasajes que a toda costa querían ayudarme. El edificio era bastante antiguo y fácil de interpretar. Un pasillo largo, con boleterías en el centro era el núcleo, no demoré en encontrar la puerta principal y, al salir por ella, choqué con el bufo carácterístico de una boca de subte, con un cartel que decía "Dirección La Moneda". Todo lo demás fué intuición, en el fondo del bolsillo encontré un poco de cambio en pesos chilenos y compré la primera de muchas tarjetas magnéticas que habría de usar en esas líneas meses más tarde. Me sumé a la fila que descendía por una escalera mecánica siempre con dirección a La Moneda y, antes de darme cuenta, estaba viajando en el moderno subte santiaguino, con sus ruedas de caucho. Disimulé como pude la mochila, no me interesaba mostrarme como viajero, menos aún como argentino.
No consigo recordar ahora los nombres de las estaciones, apenas veo pasar La Reja, Los Leones, alguna más.. La Moneda, aquí me bajo yo. Bajé, llevado por la omniprescente marea de ropas oscuras, grises, formales y baratas. En algún punto encontré la salida. Ya oscurecía. La Alameda era un pandemonium de autos y centenares de colectivos amarillos levantando gente en cualquier lugar, sin orden, sin filas. Justo enfrente alcancé a ver la silueta esbelta de la Torre Entel y cuando quise confirmar mi ubicación apareció la fachada limpia de La Moneda. Yo sabía que tenía - al menos - que ir hasta ahí, sabía que buscaba una puerta que ya no existía y también sabía que iba en busca de una voz que muchos de los que me rodeaban se negaban a escuchar. Crucé un par de calles y sin detenerme hice el vía crucis alrededor del palacio, casi con unción, desde una esquina hasta la otra, hasta la otra, hasta la otra, mientras pasaban por mi memoria las estaciones dolorosas: por aquí entraron los Gloster Meteor, allá está la Embajada, allá Radio Cooperativa, esta fachada es nueva, aquí me parece ver las marcas del humo. Una tras otras las estaciones, y sobre Morandé las más importantes: aquí había una puerta, aquí fué el último mensaje, por aquí lo sacaron. Nadie prestó atención a mi vuelta, ni siquiera los aburridos carabineros de la guardia.
Era, como dije el año 89. Chile ocultaba sus penas, tapaba la sangre con la mediocridad del festival de viña del mar y se aprestaba a dar los primeros pasos de una transición que aún no puede terminar. Se empezaba a construir en esos años el mito del "país serio". Yo era apenas un pibe de 19 años que se preparaba a pasar su primera noche fuera de su país y que, al terminar de dar esa vuelta a la manzana de La Moneda, ímaginaba como sería el día en que esas alamedas se vuelvan a abrir para dejar pasar al hombre nuevo.
viernes, 11 de septiembre de 2009
jueves, 10 de septiembre de 2009
De agrupaciones blogueras
Mirarse el ombligo fue una costumbre cristiana primitiva ideada por los monjes hesicastas de la Iglesia griega ortodoxa.
Según San Juan Clímaco, un hesicasta es aquél que lucha por mantener dentro de su cuerpo las cosas incorpóreas como la mente. Usando una técnica de rezos integrada con la respiración, los monjes acostumbraban a dejar caer la cabeza durante la meditación y, por ello, se les conocía como omphalopsy choi o “observadores del ombligo”, pues algunos creían que el centro del alma humana se encontraba en el centro del cuerpo, en el ombligo, al que, por otra parte, otorgaban importancia como nexo de unión con la vida.
Recitar continuamente un padrenuestro y controlar la respiración, permitía al monje llegar a un estado de éxtasis religioso. San Gregorio Palamas —teólogo ortodoxo— describió la técnica de la siguiente manera:
“No pasaría nada si, especialmente en el caso de los principiantes, se les enseñara a mirar su interior y dirigir la mente hacia dentro con el método de la respiración…, hasta que, con la ayuda de Dios, avanzando hacia una perfección mayor, hicieran que su espíritu fuera impermeable e impenetrable a todo lo que tienen alrededor. Entonces, serían capaces de envolverlo como una cinta enrollada alrededor de un cilindro sólido”.
Aquellos que observaban a los monjes en su meditación, les veían encerrados en sí mismos, concentrados y sin importarles nada más que lo que atañía a su propia persona. Y con la cabeza caída y la mirada fija en su ombligo.
Fuente: 1de3
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miércoles, 9 de septiembre de 2009
Elisa Carrió, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, digo
José Mar Flores Pereira, se llama nuestro hombre. Nacido hace cuarenta y cuatro años (ojo, dije cuarenta y cuatro, tomá nota) en Santa Cruz, Bolivia, cuando Santa Cruz todavía no era capital del distrito boliviano de la república sojera, se levantó esta mañana en un lugar un poco distinto al que se acuesta ésta noche. No sólo por la distancia entre uno y otro punto, sinó porque en el espacio intermedio entre ambos nuestro hombre, sin otro argumento que avisar que tenía una bomba, se quedó por un rato con el control de un magnífico pájaro de metal, con cien y pico de almas a bordo. Vaya hombrecito, el nuestro de ésta noche. Pinche suerte la nuestra no vivir en Mejico, saber distinguir entre tequilas buenos y muy buenos, comer taquitos de tlaxlote en el desayno, con unos buenos frijoles machos claro, mientras Salma Hayek nos sirve una cerveza bien helada y en el televisor de la cantina el canal cultural televisa nos reporta toditito el secuestro, desde los helicópteros uno y dos. No sé porqué, pero en Mejico es inconcebible producir un noticiero sin tener al helicóptero uno y al helicóptero dos, cuya función generalmente es mostrar lo que hace el helicóptero uno entre las nieblas apestosas del smog. Y bueno, pinche suerte la nuestra compadre, que nos tocó vivir en un país no-serio y sin helicópteros, teníendonos que conformar con las repeticiones del Chavo del ocho. Compadre. El caso es que, volviendo al principio, nuestro hombre se secuestró un tremendo cacharro volador y lo hizo, como tantísimas otras cosas que la gente hace por ahí, en nombre de dios, tomá para vos. Otro que escucha voces que le hablan, como aquella abogada chaqueña. El bueno de José Mar, además del oficio eventual de secuestrador aéreo, también es pastor y cantante, talentos todos que lo señalan claramente como un elegido del cielo y ya sabe usted, estimado lector que nuestra línea editorial respecto a las cuestiones trascendentes es inconmovible: nosotros nos metemos con el cielo, chichoneamos graciosamente con esos asuntillos angélicos pero ni jamás nunca se nos ocurriría meternos con los tipos que se manifiestan como enviados, intépretes o representantes de cualquier tipo de divinidad, por eso nunca nos metimos con Silo, con la compañera Isabel o con Valeria Mazza. Con Claudio Lozano si, no hay problema, le cascoteamos el rancho sin pudor, que es lo menos que se merece dios, o uno que cree serlo. Pero con los representantes no, con esos no. Es más, no sólo no nos metemos, sinó que cuentan con nuestra simpatía, sobre todo en aquellos casos en que visten guayaberas blancas y son capaces de lucir su mejor sonrisa sabiendo que posiblemente vayan a pasar los próximos 25 años bastante, pero bastante ocultos de la vista de dios, quien no tiene la costumbre de asomarse a ver cómo les va a sus hijos caídos en desgracia, ocupado como está en platicar con la Gabi Michetti acerca de los estragos de la soledad en el mundo femenino, o con Elisa con quien dios dialoga como si hablara consigo mismo o con Magnetto, con quien llegó a un acuerdo bastante aceptable hace un par de siglos. Volviendo a los números, y escuchando los convincentes argumentos del bueno de José Mar, sostengo su absoluta inocencia por cuanto cualquier burro que haya leído el Deuteronomio o los libros de Isaías o el plan estratégico de Hérmes Binner (por citar unos pocos libros sagrados) sabe que el nueve del nueve del nueve es una fécha malévola que requiere levantarse temprano, tomarse un buen café, comprar el diario de cancún y salir con tiempo al aeropuerto a comprar el ticket del avión que habrás de secuestrar por allá, un poco más adelante y más arriba. "Vienen tiempos difíciles" me dijo José Mar, mientras yo miraba displicentemente la pantalla polvorienta del televisor de la cantina, apurando el trago y esperando que Salma me sirviera otra cerveza como solo ella sabe hacerlo. En nombre de dios echa otro trago. Andale.
martes, 8 de septiembre de 2009
El cielo desde la Plaza de Taco Ralo
Lucas volvió de Tvcvman, con sabrosas historias (especialmente las que versan sobre sabrosas empanadas y no menos sabrosos bebestibles etílicos). Entre empanadas, vinos, conferencias, reportajes, empanadas y vinos, Carrasco contó la historia de la plaza de Taco Ralo y entonces me escapé de ésta melancolía incómoda del día de agricultor y, mientras tomo otro café, pienso que lindo sería volver a tener, digamos, unos diez años y hamacarse hasta el cielo en las hamacas de la plaza Cacho Envar El Kadri o tener - digamos - quince años y enamorarse perdidamente de la mejor morocha de Taco Ralo y darle vueltas en bici alrededor de la plaza Cacho Envar El Kadri o, digamos, ser un jubilado de la dirección general de rentas y sentarse a mirar como todo el mundo anda apurado a las 11 de la mañana de Taco Ralo y cerrar los ojos para ver el mundo del pasado y del futuro mientras todo gira y gira alrededor tuyo mientras se levanta el olor a azahar tucumano que cada año vuelve a adueñarse de ese lugar que se llama plaza Cacho Envar El Kadri.
Creo que encontré otro lugar en el mundo donde me gustaría ver el cielo, aunque Dios no exista, no Carrasco?.
(Foto: Ulises Aldo Jarma)
viernes, 4 de septiembre de 2009
Me crucé con el fusilador

Entonces habrá sido como las siete y media de la tarde e íbamos caminando de la mano con mi hija Martina, que se está preparando para cumplir sus primeros tres años. La tardecita se había puesto fresca y las luces de la calle ya permitían ver perfectamente todos los detalles de los vehiculos y las personas que cruzábamos en nuestro camino. Conversábamos con Martina acerca de lo riquísimos que son los chocolates del kiosko de la esquina, al tiempo que ibamos retando a los autos muy ruidosos. Todos los lectores que son padres saben que diáfanas que se ven las cosas cuando uno va de la mano con un hijo un viernes por la tardecita. Así veía las cosas yo ayer por la tarde hasta que al doblar la esquina me topé con el tipo, bastante más alto de lo que yo me imaginaba, con una campera roja, acodado en el capot de su ranger doble cabina negra con vidrios polarizados y te juro que lo miré a los ojos y le sostuve la mirada como nunca antes (creo) lo hice con nadie y él debió darse cuenta, y lo miré y lo seguí mirando hasta que se metió en su cabina y puso en marcha y se fué. Y todo eso en lo que lleva caminar 20 metros de la mano de mi hija - que me hablaba de lo tremendamente ricos que son los chocolatitos - mientras yo le aguantaba la mirada al tipo ese - y yo trataba de espantar la palabra "fusilar" y sólo escuchar "chocolatito, chocolatito", y no soltar esa manito por nada del mundo, ni siquiera para poner una piña.
jueves, 3 de septiembre de 2009
La Comisión de Recursos Económicos del Convento Santa Catalina
La Comisión de Recursos Económicos del Convento Santa Catalina tiene entre sus miembros a José Antonio Aranda, vicepresidente del Grupo Clarín. "Ahá, y?", dirá el amable lector que acompaña éstas líneas nocturnas. Y nada, diremos nosotros, "y nada", como si hubiésemos pasado un par de veranos luciéndonos como guardavidas en las playas de Girona (hay playas en Girona?, no sé, pero un pueblo que se llame Girona debería tener playas y ya. Y nada. Bueno, y nada, al fin y al cabo yo también formé parte de cosas de las que mejor me olvido pero ninguna tan grave, importante y pontificiamente pomposa como la "Comisión de Recursos Económicos del Convento Santa Catalina", que debe ser un convento grosso, porque mirá que para tener una "Comisión de Recursos Económicos" tenés que ser recontragrosso, encima así como te digo, todo con mayúsculas. Uh. A la única Catalina que conocí en mi vida fué a mi abuela, que siempre tuvo 88 años, desde que nació hasta que se murió y en el medio tuvo tiempo para rezar muchísimos rosarios y tener 15 hijos. Y la nona se debe haber ido al cielo, no sé si por los rosarios, pero por el temita ese de los 15 hijos seguro. Pero convento no, nada. Dónde estaba ché?, ah, si, en la Comisión de Recursos Económicos... del Convento de Santa Catalina. Por ejemplo, la superiora que se llama Sor Eulalia le manda un sms a don José Antonio, diciendo : "Hl Jsé Ant!, ns reunims sbd 15 hs convento, tema recursos. TQM!" y José Antonio responde "OK Eula, voy, besis", mientras apura un trago y vuelve a retomar sus obligaciones de la Comisión Directiva de ACDE (Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa) o del directorio de IDEA (Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina)o de FUNI (Asociación para el Futuro del Niño) o de la Asociación Braford Argentina o de la vicepresidencia del Grupo Clarín o de la Secretaría de la Fundación Noble, que como todos sabemos, promueve actividades educativas, culturales y solidarias para la comunidad. Tremendo lo de José ché, tanta entrega por el bien material y espiritual de la nación. Eh.. no, no, perdón, de la nación no, queda mal, no cierra, mejor pongamos el bien material y espiritual de "la gente". Por suerte mañana es viernes y cerramos la semana, el sábado se casa Rina, mientras Tacuara, Andrés y Manuel están juntando sed. Yo quiero estar en la mesa con ellos eh!.
Ah, y don Aranda? preguntarán los lectores... y bueno ché, que se yo, bien gracias.
miércoles, 2 de septiembre de 2009
Uno menos
-¿Usted es el líder?
-No, yo ya estoy finalizado. Puedo ser un punto de referencia. Pero no para gobernar. No se puede remontar sino hay bases. No hay finanzas, no hay fuerzas armadas. No hay nada. Sólo el pueblo argentino.
-¿Para qué queremos fuerzas armadas?
-Las fuerzas armadas se necesitan para defender el país. Hoy, como no hay, están los delincuentes en la calle, cualquiera puede entrar al país.
-Discúlpeme, pero ninguna hipótesis de conflicto seria contempla esa posibilidad.
-No. Yo estoy pensando en una invasión de Estados Unidos. Está prevista también una invasión china.
-¿China?
Ahora vamos a llegar. Para hablar de la invasión China, Seineldín trae mapas que muestra de ambos lados. Correspondencia que no puede develar.
-Puede explicar con detalle.
-Si uno da vuelta el mapamundi vamos a ver que toda esta zona (señala el sur de la Argentina) está excéntrica (sic) de la isla del mundo. A partir del paralelo 40, están las riquezas que abastecerían al mundo. Están las cinco Argentinas: la marítima, la patagónica, la antártica, la insular y la espacial. Si empieza un conflicto nuclear, se puede ver el valor geopolítico. Se rompen las repúblicas y nacen los bloques de naciones. El bloque tres es China y el sudeste. Estados Unidos quiere el ALCA y como no tenemos nada quieren que se entregue el patrimonio de la deuda a cambio.
-¿Qué elementos concretos tiene para decir eso?
- Hay un juego diplomático y un juego de guerra que habla de esta expansión. No te olvides que nuestros indígenas venían de China. Nosotros estudiamos. Nos pueden invadir en medio de un conflicto. ¡Ya la han invadido con chinos por todos lados! Van entrando poco a poco con la comida china.
-¿La comida china?
-Una invasión tarda 20 años.
Entrevista de M. Sivak.
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Fornari, el pirómano

Julio Fornari es un vecino notable de la ciudad de Gálvez, en Santa Fe. Notable y distinguido, un comerciante decente, dueño de una armería y candidato a concejal por el PRO, tal como correponde a todo santafesino de bien y que cuente con esa exquisita sensibilidad que caracteriza a los armeros, expertos en el sutíl arte de conocer los frágiles límites de la vida. O mejor dicho, conocedores de las mejores técnicas para sobrepasar ese límite. O mejor dicho, expertos en matar. Bueno, pero volvamos al bueno de Fornari, pobre tipo a quien asaltaron en su propio negocio de armas. Episodio que lo traumó de tal forma (si es que es posible traumar a un armero veterano) que, henchido de indignación republicana, declaró:
"Me robaron otra vez y, tras romper los vidrios, se llevaron dos rifles de buena calidad. La policía muy bien, me llamaron de inmediato. Se les fueron para el barrio —ese que tenemos atrás—. Las autoridades municipales permiten que viva esa montonera de ratas que tenemos detrás de una ladrillería".
"La única solución es juntarnos 80, 90 o 100 vecinos, ir y prenderles fuego. Quemarlos. Es la única forma de que eso no crezca porque si no sigue creciendo y acá nadie hace nada. Si la Intendencia o no sé quién carajo tiene que hacer algo y no lo hace, esto crece".
"Esta gente son como las ratas, tienen cría todos los días. Voy al frente, hay que prenderle fuego, vamos y les prendemos fuego, es la única forma de competir con ellos"
"las escopetas que me robaron no importan, son boludeces. Voy y las compro de nuevo. No interesa. Da rabia el daño. Te da impotencia y por más que el seguro cubra algo, también rompieron vidrios. La policía tampoco puede hacer nada. El problema es que el barrio va a seguir creciendo. Espero que nos reunamos para prenderle fuego"
Dicho lo cual, Fornari se retiró a reponer sus vidrios rotos y a acomodar sus PROyectiles. Los vecinos comentan que se lo vió pasar sonriendo, con la mirada gacha y musitando algo así como "fuego, fuego, fuego".
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martes, 1 de septiembre de 2009
Día del periodista agropecuario
Nuestro multimedios no puede finalizar la jornada sin saludar al numeroso grupo de colegas especializados en asuntos agrarios, aquellos del micrófono madrugador, que saben de caminos largos y polvaredas, a quienes están siempre con el oído atento a las necesidades de nuestros hombres de campo, a quienes nos informan con opinión independiente y valentía, a quienes nos hablan siempre de los valores de la tierra y nos mantienen informados de las cotizaciones de nuestros granos, a ese puñado de valientes que desde las rutas argentinas han estado siempre defendiendo a nuestros pequeños y medianos, a quienes nunca abusan de la repregunta maliciosa, a quienes dan testimonio de nuestra fé cristiana, a quienes nos acompañan en cada edición de las muestras camperas, a aquellos que saben de jugosos chequecitos, a quienes no desprecian un buen facón de plata o un viajecito a China, a quienes transmiten la misa campera mientras dan gracias a su dios por el culo de las promotoras de cargill, a aquellos que tan dignamente saben lucir el don de la palabra y el logo de cardón sobre el chaleco recién canjeado. A aquellos que comparten los jugosos asados ruteros o un buen caballo de scotch en las madrugadas.
A todos ellos nuestro más sincero saludo en el Día del Periodista Agropecuario.
Arrastrada de las patas...
En otra demostración de delicadeza linguística y sensibilidad hacia las cuestiones de género, el representante del federalismo sojero, constituído ahora en profeta tierra adentro, ha declarado que la negra Alarcón va a terminar "como vaca muerta en feria, cuereada y arrastrada de las patas". Exquisito.
Siguen las revelaciones: Perón no nació en Tacuarembó
Jovenes franceses descansan sus pies en las fuentes de la Plaza de Toulousse. Circa 1945
El senador vitalicio Antonio Cafiero ha sorprendido al mundo político con una revelación conmovedora, despertando nuevamente una de las más álgidas polémicas acerca de la intimidad de nuestro líder histórico, el General del Ejército Paraguayo Juan Domingo Perón, quien también supo detentar la titularidad del Departamento de Trabajo en la recordada presidencia de Edelmiro J. Farrel. Dadas las repercusiones provocadas por dichas revelaciones, hemos creído oportuno aportar a nuestros lectores otros elementos provenientes de nuestros archivos personales.
El ciudadano francés, Jean Domingue Perón, nacido en Toulouse el 8 de octubre de 1895, llegó con su madre Jeanne Perón el día 11 de marzo de 1899 al puerto de Buenos Aires procedente del puerto de Burdeos, Francia a los dos años y cinco meses de edad. Asentados en la localidad de Lobos, donde Jeanne tenía unos parientes del mismo apellido, Jean creció como un chico viváz e inteligente, siendo conocido por sus vecinos con el nombre de "Juancito". En el año 1912 adoptó el nombre Juan Domingo Perón y así es conocido en el mundo entero.
Con juveniles ansias de reconocer la tierra de origen, Perón anhelaba conocer Francia y el resto del Europa. Pero se enfrentó con un grave problema. En el año 1914había estalado la Primera Guerra Mundial y Francia convocó a todos sus ciudadanos a alistarse para la gran guerra. Para cumplir con su meta y poder viajar a Europa sin el riesgo de ser apresado por las autoridades francesas, Perón tramó y consiguió documentación falsa que lo acreditaba como nacido en Tacuarembó, Uruguay. Únicamente así, por fin pudo libremente viajar a España y Francia, cantar en sus establecimientos populares, visitar a sus familiares y observar algún que otro desfile militar.
La consecuencia de aquella decisión lo llegó a perseguir por el resto de su vida porque jamás pudo públicamente declarar que nació en Francia. Existen muchos testimonios de su vida privada, donde confiesa a sus amigos su verdadero origen.
Pero, en el Uruguay, se aprovecharon de su documentación falsa, reclamándolo como suyo. Después de su muerte , la acción comenzó con el secretario de turismo de la municipalidad de Tacuarembó, quien demandó la repatriación de sus restos pero jamás la consiguió por falta de la documentación uruguaya. Enfatisamos: la DOCUMENTACIÓN URUGUAYA porque la única base del reclamo fue la documentación fraguada de Perón.
Al correr de los años, la propaganda en favor del Perón uruguayo tomó el fervor del fanatismo y en el año 1979, el uruguayo Erasmo Silva Carreras escribió una serie de articulos para El País de Montevideo, y sin sostento alguno, inventando los inexistentes familiares uruguayos de Perón.
Para no aburrir a nuestros lectores diremos que hoy, la etiqueta de Perón "Made in Uruguay" - basada únicamente en la documentación fraguada de Perón, se vende muy bien, con el ingreso de unos 18 millones de dólares anuales favoreciendo la ciudad y la infraestructura turística de Tacuarembó, Uruguay.




